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La CMF da un respiro de un año al mercado financiero chileno. El dólar presiona a $932, pero la noticia del día es regulatoria: las tarjetas de coordenadas tienen plazo hasta agosto del 2026 para su retiro definitivo.
El sistema financiero chileno opera hoy bajo una doble presión. Los mercados externos mantienen al dólar en niveles elevados, cotizando a $932, mientras el euro se ubica en $1.066. Internamente, la transición digital obliga a una modernización forzosa. La Comisión para el Mercado Financiero (CMF) acaba de definir el ritmo de esta migración, decidiendo que el cambio no será brusco. Este aplazamiento no es una concesión, sino una estrategia de estabilidad.
- El Dato: Nueva fecha límite: 1 de agosto de 2026. Es el plazo final para que bancos y clientes abandonen la tarjeta de coordenadas.
- Por qué importa: Otorga un colchón operativo crucial. Evita una fricción masiva en los pagos digitales que podría afectar la liquidez y la confianza del consumidor en un contexto de divisas volátiles.
- Lo que viene: Presión máxima sobre las entidades emisoras. Tienen 16 meses para desplegar y masificar sistemas biométricos, tokens y apps de autenticación fuerte. La supervisión de la CMF será intensiva.
Un Plazo que Compra Tiempo, No Posterga la Seguridad
La Norma de Carácter General N° 538 de la CMF ya elevó el listón de seguridad. Su objetivo es claro: erradicar vulnerabilidades en transacciones electrónicas. La eliminación de las tarjetas de coordenadas es un paso lógico dentro de esa hoja de ruta. Sin embargo, la extensión del plazo reconoce la complejidad logística de reeducar a millones de usuarios y reemplazar infraestructura crítica. No se trata de suavizar una norma, sino de garantizar su cumplimiento efectivo.
El riesgo de una migración abrupta en un sistema financiero interdependiente es alto. Interrupciones en pagos online o transferencias podrían generar un shock operativo. En un escenario donde la UF ya marca $39.643 y el tipo de cambio añade incertidumbre, cualquier falla en el canal digital amplificaría la percepción de riesgo. La CMF está priorizando una transición ordenada sobre un calendario rígido.
"Este año extra no es un regalo, es una inversión en resiliencia sistémica. La seguridad no se negocia, pero su implementación debe ser impecable para no crear nuevos puntos de quiebre."
El Verdadero Test Comienza Ahora: Bancos Bajo la Lupa
El foco ahora se desplaza completamente hacia las entidades financieras. El plazo extra viene con condiciones tácitas: la CMF exigirá reportes de avance y garantías de que la inclusión digital es real. Segmentos de la población menos familiarizados con la tecnología, o que dependen de medios impresos, no pueden quedar fuera. Un fallo aquí no sería técnico, sería reputacional y de riesgo legal.
Para el usuario final, la ecuación es simple. Tiene 16 meses para adoptar los nuevos métodos que su banco ofrezca. La biometría, los tokens digitales y las apps dedicadas dejarán de ser una opción. Serán la única puerta de acceso. En paralelo, debe seguir monitoreando un mercado cambiario que exige atención. La seguridad de sus finanzas ya no depende solo de un plástico con números, sino de su capacidad de adaptación en un ecosistema digital que la CMF está obligando a madurar, a toda velocidad, pero sin romper nada en el proceso.
¿Su banco ya le está contactando sobre la transición? Si no es así, la pregunta no es para usted.