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$925
$1.081
$39.643
$69.542
Mientras el dólar se consolida en los $925 y la UF supera la barrera psicológica de los $39.643, una pregunta resuena en los mercados: ¿dónde está el capital paciente que construye el futuro? La respuesta no está en las cotizaciones de hoy, sino en la filosofía de los pioneros que, desde Sand Hill Road, enseñaron al mundo a financiar la disrupción.
La narrativa del mercado chileno suele orbitar alrededor de los commodities, las tasas del Banco Central y el vaivén del tipo de cambio. Con el dólar a $925 y el euro rondando los $1.081, el cortoplacismo es una tentación constante. Sin embargo, el verdadero motor de revaluación económica a largo plazo sigue un guión distinto, escrito hace décadas en los despachos de capital de riesgo de Silicon Valley. Es una lección de paciencia estratégica que Chile debe internalizar si aspira a más que estabilizar indicadores.
- El Dato: La UF, referente de inversiones de largo plazo en Chile, marca $39.643, un nivel que subraya presiones inflacionarias estructurales y la búsqueda de activos de resguardo.
- Por qué importa: Esta dinámica ahuyenta el capital paciente necesario para las startups. Los fondos se refugian en lo tangible y regulado, mientras las ideas más disruptivas, las que podrían diversificar nuestra matriz productiva, luchan por sobrevivir a su «valle de la muerte financiero.
- Lo que viene: La ventana para que el ecosistema local capture una mayor porción del capital de riesgo global se está cerrando. Los ciclos de tasas altas globales enfriarán la inversión. La innovación chilena necesita sus propios «pioneros locales, y necesita que surjan ahora.
Wall Street no Inventó el Riesgo, pero sí lo Industrializó: El ADN del Capital Paciente
Los nombres como Arthur Rock o Tom Perkins no son titulares en la prensa financiera diaria, pero su legado cotiza en cada Nasdaq all-time high. Ellos comprendieron que el modelo bancario tradicional"”con su aversión al riesgo y su dependencia de colateral"”era incompatible con la creación de valor exponencial. Su genialidad fue sistematizar la apuesta por lo intangible: el talento, el algoritmo, la visión. No financiaban balance; financiaban hipótesis audaces. En un entorno global donde el capital abunda pero la convicción escasea, esa filosofía es el activo más escaso. Para Chile, un país cuya bolsa está dominada por sectores tradicionales, internalizar esto es crucial. No se trata de copiar a Silicon Valley, sino de entender su principio rector: la asignación de capital hacia la disrupción es la política industrial más poderosa del siglo XXI.
"El mercado chileno valora la UF por su estabilidad indexada, pero el venture capital valora la start-up precisamente por su volatilidad y potencial de escape velocity. Nuestro desafío es construir puentes entre ambas lógicas."
Desde Santiago a la Nasdaq: ¿Podemos Cultivar Nuestros Propios Gigantes?
Observar el dólar estable hoy en $925 debe ser un recordatorio, no una complacencia. Esa estabilidad relativa es el piso desde donde debemos lanzar apuestas más ambiciosas. Los ecosistemas de emprendimiento en Sao Paulo o Bogotá ya capturan rondas de financiamiento que hace una década hubieran ido directo a EE.UU. Chile tiene ventajas: capital humano de calidad, estabilidad macroeconómica y un tamaño que facilita pilotos. Lo que falta es la capa intermedia de capitalistas de riesgo con el expertise operativo para escalar empresas globalmente desde aquí. No basta con fondos de «venture capital; se necesitan partners que hayan operado en escala, que tengan redes en Nueva York o Frankfurt, y que sepan guiar a una fintech chilena para que su próximo round sea liderado por un fondo de Connecticut, no de Providencia. El valor del dólar mañana dependerá, en parte, de cuántas de nuestras empresas hoy sean capaces de generar valor en una moneda más dura que el peso: la confianza global.